Mihara, Glaze Zippers, Marcello, Indy… son los nombres, sugerentes y musicales, con los que Vuitton, Prada, Cartier y Gucci, respectivamente, han bautizado a sus retoños más preciados: los bolsos de esta temporada.
Los accesorios son la mejor carta de presentación de las grandes firmas de lujo, un gancho con el que atraen por igual a ‘celebrities’ -a las que agasajan con ediciones limitadas de los últimos modelos- que a mujeres corrientes y molientes.
Pocas se resisten a la tentación de colgarlos de su brazo, aunque para ello tengan que esperar durante meses, por no hablar del desembolso económico que supone el hacerse con una de estas piezas.
Superada la ‘logomanía’ de pasadas temporadas y la fiebre por los ‘maxibolsos’ de enorme tamaño, las tendencias imponen la cordura, cierta sobriedad y los bolsos se llevan de tamaño medio, sin alardear de la marca y con detalles ocultos que justifican su exclusividad.
Isabel Pérez, Jefa de prensa de Look and Stop, empresa que nace en diciembre de 2006, conoce bien el tipo de clienta que acude a ellos para alquilar un bolso de lujo. “Son mujeres que conocen a fondo las tendencias del mercado, leen las revistas de moda y saben en todo momento lo que se lleva y lo quieren.
Para ellas, la importancia no es el mero hecho de poseerlo, sino lucir un bolso de última moda que en la mayoría de los casos son modelos difíciles de conseguir y que tienen un precio poco asequible”. Su página recibe más de 2.000 visitas semanales y una media de 15.000 al mes.
Van a ampliar su servicio a Portugal. En el país vecino aún está por ver, pero en España, la cosa está clara: “El modelo Neverfull de Vuitton, el Downtown negro de YSL, el Glaze Zippers de Prada y el Luxury Shopping de Chanel son los bolsos ‘de diario’ más alquilados”,
